La izquierda difícil
| Política - España |
Se han manifestado en Barcelona unas cuarenta y cinco mil personas en defensa de los servicios públicos. Pidiendo salud y educación públicas de calidad frente a los recortes de Artur Mas. Un hecho que seguramente se pueda leer de tantas maneras cómo periódicos existan. CIU posiblemente pensará que la democracia de verdad está en las urnas donde todos votamos y no en las calles ni en el número de decibelios emitidos. La izquierda saliente del gobierno catalán probablemente pensará que a buenas horas mangas verdes, que si esfuerzos parecidos se hubieran hecho hace poco ahora no estarían viendo los colmillos del lobo. Y los organizadores de la manifestación seguramente pensarán con respecto de su hermano políticos, aquello tan español: que buen vasallo fuese si hubiere buen señor, demostrando que podrían ganar las batallas si quisieran.
Y los tres llevan razón. La democracia está en las urnas y las voluntades políticas se legitiman en ellas. Aunque nunca habrá que olvidar que las futuras voluntades transmutadas en votos se germinan hoy en la calle. También es verdad que de nada vale la capacidad de manifestarse si ello no se traduce en una capacidad de organizarse en una alternativa política de gobierno. Si cuarenta y cinco mil personas trabajaran decididamente en una campaña electoral, en la elaboración de una alternativa, en la construcción de una cultura política de defensa de lo público, en levantar una organización eficiente y en elegir a buenos representantes, no habría comunidad autónoma, yo diría casi un país, que se le resistiera en las urnas.
Como es verdad que los partidos políticos tendrían que estar para encauzar ese movimiento. Y eso tendría que equivaler a tener una estructura y una dinámica lo suficientemente engrasada y pulida como para transmitir que están a la altura de las aspiraciones que quieren canalizar. No vale con tener un eslogan o una buena intención.
Algunos deberían entender que la política pasa por ser gobiernos y no un mundo de de espacios ideales –los suyos vagos y subjetivos- y otros deberían entender que la política no son sólo escaleras –exclusivas y estrechas- hacia un gobierno, sino saber cultivar esas aspiraciones que están ahí y no son pocas. Se trata de una exigencia colectiva, para todos.
PS: Pero ¿Y la satisfacción mental de poderse echar en cara lo negativo? ¿Y lo pesado de buscar una solución? Una tarea con demasiadas horas extra.
PS2: En verdad me preguntaba a mi mismo porque la izquierda es más abstencionista incluso cuando ve que la alternativa será mucho peor. Y entre estos dos puntos creo encontrar la respuesta.
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Ultima actualización ( Sábado 14 de Mayo de 2011 21:31 )
