El sistema se defiende
| Política - Ideas |
Estamos en una época de cambios e incertidumbre, se dice, pero los cambios, parece ser que sólo se hacen para que todo siga igual. Todo tiene que cambiar para que las cosas sigan igual.
Es curioso y preocupante como lo que en teoría es una representación de la economía, de su sistema productivo, del sistema social y de los estados que lo gestionan, se ha convertido en lo que dicta el rumbo y las actuaciones a seguir. Es decir, la representación, los mercados financieros (bolsa de valores, mercados monetarios y de deuda) ha desplazado a lo representado, lo real, como centro de atención y generador de ideas.
En estos días lo importante era y es que los mercados no se pongan nerviosos, que los especuladores se mantengan sin especular, curioso objetivo. Nos levantamos cada día sabiendo si el IBEX 35 ha perdido o no ya los 10000 puntos, y parece que esto es muy importante, o que si la deuda pública tiene una, dos o tres Aes, ya nadie se acuerda de las críticas y la actuación de las agencias de rating...
Paremos un momento, ¿para qué sirve un sistema financiero? No es más que un sistema para otorgar financiación a los proyectos empresariales, una vía complementaria o sustitutiva a la financiación vía crédito bancario. Es sólo eso, no es el objetivo de la economía ni de la sociedad poder mantener una alta cotización de las acciones de las empresas que han acudido a sus mercados financieros para buscar financiación.
Pero el sistema económico ha tenido miedo, después de la caída de empresas en Estados Unidos, después de todos los efectos que ha tenido en el resto del mundo, después de que parecía que todo el mundo le había visto el cartón al sistema infalible del mercado libre y auto regulado del dinero. El sistema está lanzando su ataque para defender su estatus quo.
Parecía que todo iba a cambiar, que los mercados financieros iban a ser regulados para que la especulación y el enriquecimiento vacío de contenido real se acabara de una vez, que la economía real iba a estar por encima de todo eso. Pero todo está volviendo a ser como antes, los ataques especulativos contra una moneda, contra un país representado en su deuda, como se ha visto en el caso de Grecia, ha encendido la mecha del ataque defensivo de este sistema que se veía en peligro.
Le ha faltado tiempo a los instrumentos del sistema, como el FMI y la OCDE por ejemplo, para afilar sus dientes y dar sus recetas de cómo calmar a los mercados, lo financiero, lo ficticio, lo que debería ser la representación de la economía real, pasa a ser otra vez el centro de toda actuación. Hay que reducir déficit, hay que reducir el peso de lo público, hay que flexibilizar (léase quitar peso de la clase asalariada) el mercado laboral. El FMI ha tomado Europa, una institución que por donde ha ido ha mantenido el mismo discurso, y que haya por donde ha pasado ha dejado un reguero de pobreza y sufrimiento, casos como la crisis asiática de los noventa o la crisis de América latina en los ochenta y noventa son buenos exponentes. Es ahora el que está marcando el paso del viejo continente, y de lo que debe hacer, esto a mi me da mucho miedo, veremos a ver en qué acaba.
El FMI como buen guardián del sistema, sabe que lo esencial para que todo esto siga como estaba, es no acabar nunca con la deuda, el sistema es un transmisor de deuda, es como la culpa en algunas religiones, es el motor de todo. Si no hay deuda no hay sistema, nunca hay que acabar con esto, así que cuando Alemania dijo que la ayuda a Grecia iba a ser compartida con el FMI fue una gran revelación. Se volvía a generar deuda, se volvía a generar obligación, y los mercados podían estar tranquilos, podrían sacar tajada a la baja con acciones especulativas apostando a que baja un valor bursátil por ejemplo, y luego como se harían reformas que perjudicaran a la economía real empobreciéndola, pues volverían para recoger ganancias “comprando” todo más barato, un negocio financiero-no real redondo.
El sistema que se ha visto en peligro, ya no es el sistema capitalista que defendían los economistas liberales, es un sistema de capital, pero es del capital especulativo no del productivo. Esto lo sabe muy bien China, que se está aprovechando de las características de esta forma de actuar, pero sin dejar que este sistema entre en su economía, ni el FMI ni la especulación han conseguido entrar en las fronteras chinas, y de esto está sacando una ventaja que puede ser inalcanzable para el resto del mundo industrializado.
Se ha pasado de una postura de regular todo el sistema financiero especulativo, a la postura de que hay que hacer las leyes en base a lo que pase en dichos sistemas, todas las actuaciones públicas de los gobiernos deben contar con el beneplácito del mercado. Se está perdiendo, si no se ha perdido ya, la oportunidad que había generado esta crisis, la oportunidad de poner otra vez en el centro a la realidad, a dejar la situación en la que la realidad sea el reflejo de la representación. Porque, seamos serios, se están siguiendo medidas restrictivas ante una crisis de consumo y de productividad solo porque las cotizaciones de acciones y de deuda están siendo atacadas por los especuladores. Se están siguiendo acciones públicas que van en contra de una posible recuperación económica para que la ficción de lo especulativo se mantenga.
No se ve que ninguna voz se levante ante esto, no veo que ninguna institución o gobierno se plante y diga que las cosas van a cambiar, que lo financiero es solo un instrumento de la economía real y no la economía real un instrumento de lo financiero.
Donde se ha originado la crisis ha sido en el sistema financiero, pero donde se están planteando las medidas correctoras es en el sistema de la economía real. Reducción del déficit público (menos prestaciones, obra pública, servicios públicos, etc), por lo tanto, más campo de acción para la actividad privada dicho sea de paso) o/y por la otra vía más impuestos, flexibilización del mercado laboral… y ¿dónde están las medidas correctoras de la exuberancia del dinero y de su irracionalidad? Esto en el sentido común es como si se me pincha una rueda del coche, y voy y cambio el frigorífico porque el que me ha puesto los clavos en el camino me ha dicho que así es como debo arreglar la rueda… Más o menos esta es la solución que se está marcando.
Las reglas las está dictando un sistema que se basa en la sicología de rebaño, nada se analiza, se mueve por intuiciones de cómo se podría ganar más dinero con el siguiente movimiento y con el movimiento de los demás. Nada de tener su base en la economía que refleja y a la que en teoría da financiación. Cuando en el mercado bursátil se “ataca” a un valor de una sociedad en particular, generalmente, no es porque esa empresa tenga problemas o esté llevando una mala política empresarial. Es porque se cree que la puede llevar o porque incluso se cree que atacando este valor se van a sacar beneficios presentes o futuros de la bajada de valor de esa empresa en bolsa. Con el mercado de deuda soberana funciona igual. Un sistema irracional y sin conexión con lo que es reflejo es el que está dictando las actuaciones a seguir.
En la época de la realidad virtual, de la realidad de la red, del poder de la representación, se pone de manifiesto que el reflejo, la representación de lo real, se resiste a desaparecer como centro de toda realidad. El reflejo sigue queriendo ser la realidad, como ley de supervivencia es lo normal, y la mayoría de nosotros, seres reflejados, lucharemos para que esto siga siendo así porque estamos tan dentro del sistema que la sensación es la de que el sistema también somos nosotros. Como diría aquel “en matrix pueden ser todos o ninguno”.
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Ultima actualización ( Domingo 30 de Mayo de 2010 23:31 )
