Esperanza Aguirre no podría jugar en la NBA
| Política - Madrid |
Aunque esto pueda dolerle en el alma a algún fanático de los Lakers que conozco, Aguirre con esa camiseta nos trae inevitablemente la imagen de Magic a la memoria. Ella como él, es capaz de fintar engañando hasta el último espectador, para metértela de bandeja. Ella como las grandes estrellas de la NBA es tremendamente mediática y sabe cómo ser una profesional de las cámaras –y hoy no me refiero a esa faceta suya, capaz de gestionar un ente hecho para el periodismo y la libre expresión como debería ser Telemadrid, de tal forma que lo ha convertido en la envidia de los censores cubanos, marroquís o venezolanos, por pensar en países cercanos a nosotros-
No. Me refiero a que ella sabe cuál es la imagen populista que atrae las cámaras. Ese gesto de los brazos que parece que va a soltar el balón haciéndole crujir la cintura al defensor, para después terminar botándola o tirándola cuando se tiene la vía libre. Esa foto con Gasol, con esa estrella de la que nadie pondría nunca en duda ninguno de los premios o reconocimientos que se le concedan. Esa foto que blinda de cualquier crítica que una Presidenta de una comunidad autónoma tenga un Premio Internacional del Deporte de la Comunidad de Madrid. ¡Premio Internacional! De tal forma que se pueda meter en los asuntos de todos y pueda dejar sus labores aquí para dedicarse a lo que más le gusta, que es la política nacional. Es como si en Cataluña tuvieran un premio a los buenos españoles en España. O algo por el estilo. De risa. Y aquí todos tan contentos por aquello de que Madrid y España es lo mismo que tanto vende entre los que no ven más allá de su barrio madrileño, escuchen la Cope o el Larguero.
Aguirre asusta más que Dennis Rodman
Pero tampoco me malinterpreten. Aguirre no es como Magic, que era un jugador ejemplar. Aguirre se parece más a esos jugadores que acaban siendo castigados por el comisionado de la NBA que exige un proceder intachable en la cancha y fuera de ella.
En la NBA no se consiente que un jugador y menos una estrella amenace al público, porque el público es todo. Allí nunca se hubiera pasado por alto que Aguirre se quedara a pocos centímetros de la cara de unos trabajadores de forma chulesca y mascando chicle –con los guardaespaldas detrás, of course-
Aguirre contra el Draft y el negocio sano
Y es que Aguirre tiene poco del espíritu de la NBA. Ni siquiera el que tiene que ver con el dinero. Porque los yanquis saben, que aunque aquello está hecho para ganar dinero, tiene que existir un equilibrio entre el deporte, el negocio y la sociedad. Para que aquello sea duradero y próspero. Así los equipos tienen un límite de dinero para el fichaje, y además está el Draft, donde los últimos pueden elegir a las mejores jugadores jóvenes, para que al final todos los equipos puedan tener equipos compensados y con talento humano más allá de su historial heredado.
Todo lo contrario que la educación en Madrid. El anti-draft por excelencia. Donde la educación de los jóvenes cada vez tiene que ver más con la pasta de los padres. Donde no importa que algún colegio se eche a perder, porque total, los públicos como mejor estarían para ella serían siendo reformatorios o la beneficencia. Y donde la igualdad de formación y oportunidades –paradigma de cualquier liberal americano o europeo- única condición indispensable para la competencia, se hace imposible.
No sé, con este panorama casi le hubiera quedado mejor la camiseta del Panathinaikos.
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Ultima actualización ( Martes 28 de Julio de 2009 00:50 )
